INGENIERIA CIVIL: REENCONTRANDO LA DIGNIDAD

A nadie le queda ya ninguna duda de que nuestra profesión está muy lejos de tener el prestigio que antaño se le otorgaba y que poco a poco hemos ido, entre todos, quitándole su dignidad.

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Son muchos y diversos los motivos que nos han llevado a la situación actual, entre ellos que la crisis ha golpeado las inversiones en infraestructuras de forma muy dura.

Pero en este duro camino hemos ido perdiendo muchísimo más. Parece complicado que se pueda perder algo más que nuestro trabajo, pero hemos ido degradando nuestra profesión y esto, a la larga, nos va a afectar en nuestros proyectos personales y profesionales.

No hemos sido capaces de, entre todos, mantener la dignidad que siempre ha acompañado a esta profesión y hemos hecho que nuestro desempeño muchas veces no tenga la importancia que debiera. No creo que se trate de un error intencionado y de una parte del gremio, más bien es la tendencia que hemos tomado y que pienso nos ha perjudicado más que beneficiado.

Para entender un poco más lo que quiero exponer, examinemos algunos de los errores que hemos cometido en estos últimos tiempos:

  1. Ingenierías: En la redacción de proyectos no hemos respetado los tiempos necesarios para la buena ejecución de los trabajos, por lo que los resultados no han sido los deseables. Por otro lado, se han bajado los precios de los honorarios hasta cotas insospechadas, por lo que la contratación de personal se ha hecho con salarios muy bajos, lo que ha llevado a contratar a gente sin experiencia. Con todo ello no ha sido posible que el desarrollo de los proyectos fuera el más idóneo, sin tiempo y sin recursos. Esto ha hecho que los proyectos cada vez tengan menos calidad, no porque no sepamos hacerlos, sino porque no hemos respetado los tiempos y costes. Hay que huir de las bajas del 40%-50% y volver a darle la importancia que se merece a la redacción de los proyectos.
  2. Constructoras: La necesidad de mantener la cuota de mercado les ha hecho entrar en la guerra de las bajas (desproporcionadas como en el caso de las ingenierías) y se han ofertado obras por precios muy inferiores, aun sabiendo todos que era imposible ejecutarlas a esos precios. Lo importante era conseguir la obra y, al día siguiente de la adjudicación, ya se buscarían los modificados necesarios. Esto ha hecho que las constructoras buscaran los fallos de los proyectos sólo para poder salvar los números de sus obras. Al igual que en el punto anterior, se debe huir de las bajas desorbitadas y realizar las obras por su coste justo, sin entrar a buscar errores en los proyectos o cambios de calidades, de forma que la solución final sea buena, tanto para el la que construye, como para la sociedad que la disfrutará..
  3. Administraciones: Estas son las que deben vigilar la buena realización de los proyectos y las obras. Son las que definen los criterios de adjudicación y las que han permitido la guerra de bajas económicas que vivimos en los grandes proyectos de infraestructuras. Y esto, ¿ha servido para algo? Yo particularmente creo que el sobrecoste que vemos en las grandes obras ya responde a la pregunta. Por otro lado, son las responsables de los concursos de proyectos y obra lo que ha empeorado las cosas, ya que hemos eliminado la independencia del proyectista y la revisión que el constructor hacía del proyecto.
  4. Escuelas: Tengo la sensación de que las escuelas han estado al margen de la crisis, es más, hoy que la sociedad demanda menos técnicos hay más escuelas en España con la titulación de Ingeniero Civil Debemos igualar la oferta a la demanda y esta oferta debe ser la mejor, técnicamente hablando, de las posibles, para lo cual las escuelas deben trabajar conjuntamente y no hacer la guerra cada una por su cuenta Ya casi nadie quiere ser Ingeniero Civil y esto debe cambiar, para ello debemos volver a conseguir que sea una profesión atractiva y que todo el que salga de la escuela tenga un futuro cierto.
  5. Colegio profesional: Creo que el Colegio ha estado mirando hacia otro lado durante mucho tiempo. Debería haber luchado más para evitar este circo de bajas y haber hecho de nexo entre todos los técnicos, poniendo poco de sentido común a lo que hacíamos. Ahora son malos tiempos por la falta de ingresos de los visados de proyectos, pero el Colegio sigue teniendo ese poder aglutinador en los ingenieros y creo que es pieza fundamental para que volvamos a encontrar el norte.

Analizado el panorama parece que es hora de que nos pongamos las pilas y de que “nos reencontremos con la dignidad de la profesión” para lo que todos debemos poner de nuestra parte. Para ello propongo algunas acciones, a las cuales habrá que añadir muchas más que se vayan planteando:

  • Debemos realizar un análisis crítico de lo que hemos hecho, aprendiendo de nuestros aciertos y nuestros errores.
  • Nuestro trabajo tiene un precio y un tiempo de ejecución, no vale decir a todo que sí para sobrevivir un poco de tiempo más. Hay que saber decir que “NO”.
  • Todos estamos en el mismo barco, por lo que hay que procurar que todas las aportaciones en la cadena sean para mejorar el producto final.
  • Las escuelas deben formar a los ingenieros del futuro, adaptándolos al mercado actual. Hay que reducir la oferta y seleccionar tanto a los formadores como a los formados para aumentar la calidad de la enseñanza.
  • Las administraciones deben ser las defensoras y guardianas de las inversiones y buscar el resultado óptimo, pero no sólo desde el punto de vista económico, sino desde un punto de vista global y de utilidad de las infraestructuras. El Colegio es, y debe ser, la casa de todos y el elemento que nos una y nos haga pelear como colectivo ante las acciones que no favorecen la profesión.

No es nada fácil empezar a reconducir la situación actual, pero probablemente esta situación se vuelva irreversible si no empezamos a andar y a trabajar entre todos.

“Hagamos de la ingeniería una de las profesiones más bonitas y emocionantes. Volvamos a sentirnos orgullosos de ser ingenieros.”

 

 

11 comentarios
    • Manuel García Gallegos
      Manuel García Gallegos Dice:

      Gracias Higinio por tu comentario.
      La verdad que la oferta ha superado a la demanda hace algunos años y no hay nadie que ponga un poco de sentido común a todo esto. Supongo que hay demasiados intereses y poco coordinación y cooperación entre las escuelas.
      Saludos

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    • Xosé Manuel Carreira
      Xosé Manuel Carreira Dice:

      Más que demasiadas escuelas es que hay demasiadas plazas. Téngase en cuenta que hay universidades con de 300 a 500 plazas mientras otras no pasan de 50.
      También otro problema, a mi ver, es que las escuelas no se han especializado en sus puntos fuertes: tanto públicas como privadas, todas ofertan prácticamente el mismo concepto de grado en ingeniería civil.

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  1. Ana María Walter
    Ana María Walter Dice:

    Comparto totalmente el diagnóstico y me apena decir que me alegro de que ninguno de mis dos hijos haya elegido estudiar esta profesión, en muchos casos ingrata y mal pagada.Tanto las ingenierías como las constructoras han bajado los salarios de los ingenieros a niveles vergonzosos, incrementando las horas de trabajo y las responsabilidades. La ley que permite que la colegiación no sea obligatoria ha contribuido a romper la unidad de los profesionales que juntos pueden y deben luchar por sus derechos y por la defensa de su sector “divide y vencerás”. La ingeniería es una profesión cuyo ejercicio permite desarrollar obras e infraestructuras que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos. Muy compleja desde el punto de vista técnico y con una gran demanda de dedicación y sacrificio personal que no se ve recompensada con estabilidad laboral y una remuneración acorde. Personalmente nunca he aceptado trabajar gratis porque considero que la actividad profesional debe ser retribuida y no prestar servicios “por si sale” así cobramos todos.
    Espero que los colegios profesionales y las autoridades sean capaces de sentar las bases de medidas de mejoren y dignifiquen nuestra profesión que es vital para el crecimiento de un país.

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    • Ignacio Magdalena
      Ignacio Magdalena Dice:

      Desde mi punto de vista el poder del colegio en manos de siempre los mismos ha sido un desastre.
      Estoy en contra de la colegiacíon obligatoria

      Responder
      • Manuel García Gallegos
        Manuel García Gallegos Dice:

        Buenos días Ignacio, Muchas gracias por tu aportación en el blog.
        Yo creo que el colegio debería tener una finalidad de aunar a los ingenieros y luchas por nuestros derechos. Ya la colegiación no es obligatoria, aunque no tengo claro que esto haya beneficiado al gremio. Estoy a favor de la libertad de que cada cual pueda colegiarse o no, pero creo que esto nos ha debilitado como colectivo.
        Sobre quien está en el colegio, en las elecciones es donde se debe pelear esto y no dejar de votar.
        Saludos

        Responder
  2. LL
    LL Dice:

    Me parece un análisis muy acertado de cómo funciona el mercado de la obra pública. Estoy muy cansado de que el pensamiento único acuse a las constructoras de su forma de actuar, sin pararse a pensar el porqué de esa estrategia de bajas y búsqueda del modificado. No digo que no sean las grandes culpables, pero desde luego no son las únicas:
    – Ingenierías que venden horas hombre y que para ser competitivas reducen horas dedicadas al diseño.
    – Constructoras que para mantener su empresa en funcionamiento necesitan facturar y facturar, a cualquier precio.
    – Constructoras que por tener mayor capacidad económica que las ingenierías en fase de diseño, pagan más horas hombre y acaban sacando defectos a todo proyecto incompleto, justificando cualquier modificado.
    – Estado que permite adjudicaciones temerarias, con gestores que son incapaces de entender que las empresas privadas necesitan ser viables, que nadie puede permitirse perder dinero, y que por tanto adjudica contratos en baja temeraria (pero temeraria de verdad, no solamente desde un punto de vista legal).

    Y todo esto sin querer entrar en corruptelas varias…

    Responder
    • Manuel García Gallegos
      Manuel García Gallegos Dice:

      Buenos días LL,
      Muchas gracias por tu comentario y por participar en el blog.
      Este problema no es exclusivo de las constructoras, pero son las que tiene más “pulmón” y las que se juegan más en cada obra. No obstante, esto es un problema global y de toda la cadena, como bien indicas en tu comentario.
      De la corrupción no hablamos, eso debe desaparecer y todo el que vaya al margen de la ley, lo debe pagar; pero para esto está la justicia.
      Saludos

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  3. Rodrigo Aguinaga
    Rodrigo Aguinaga Dice:

    Hola Manuel: En los errores cometidos que han conducido a una pérdida deignidad haces una serie de apartados:
    Ingenierias, Constructoras, Administarciones , Escuelas, Colegio Profesional;
    Bien todos esa entidades son manejadas y están integradas principalmente por nosotros Ingenieros de Caminos. Ha sido, y todavia es, la ambición desmedida de muchos de nosotros lo que nos ha conducido a la perdida de dignidad. La recuperacion de la dignidad tiene que venir por una fuerte actuacion del Colegio,( las otras entidades integran otros agentes sobre los que podemos influir pero no controlar), es decir nosotros, con la aplicacion real del código deontologico, suspension de sus colegiados, expulsión , la no ocultacion de errores técnicos, investigacion de grandes fallos, exigencia de formacion continua pa a renovar la colegiacion.
    Se necesita que los profesionales seamos honestos y si nos hemos comprometido en un proyecto de ejecución ,sumnistremos un proyecto de ejecución real o aportemos lo que falta de forma diligente y no escudarnos en que ya hemos consumido las horas presupuestadas. Nos respetaran cuando el encargo recibido sea entregado de forma completa y no precise de adendas de terceros.
    Los planos inconclusos, sin detalles los hemos relizado , nosotros, el escaso tiempo o interés en la visitas de obra son errores nuestros no de entidades , las certificaciones firmadas sin comprobar o a sabiendas falseadas tiene el nombre de quien las firmaba.
    Por tanto para recuperar la dignidad hemos de ser capaces de decir a un compañero que no esta cumpliendo con su trabajo, recordar a la asistencia técnica que no ha relizado las pruebas de estanqueidad, al proyectista de metálicas que los detalles de los nudos es parte esencial de una estructura y por tanto su responsabilidad no es del taller de fabricación ; somos nosotros y depende de nosotros el recuperar la dignidad. Las cinco entidades mencionadas sólo existen en cuanto están integradas por ingenieros son estos por tanto los culpables de la perdida de dignidad y los que con su comportamiento futuro puedan recobrarla.

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