FRENTE A LA CRISIS, INVERSION EN INFRAESTRUCTURAS

Como todo el mundo bien sabe, desde el comienzo de esta crisis la inversión en infraestructuras no ha dejado de descender y descender. No hace mucho se recogieron datos en la prensa que eran alarmantes para el sector. Como pincelada de los mismos, podríamos destacar:
  •  La licitación en obra pública en la administraciones del estado cayó un 45.8% en 2012.
  • La inversión en obras públicas encadena así 6 años de retroceso y una contracción del 84%.
  • En ingeniería civil, en el 2012, sólo ha aumentado la inversión en obras portuarias, un 4.4%. La construcción de ferrocarriles se contrajo un 52%, la de carreteras un 51% y las instalaciones hidráulicas un 27.6%.(Datos recogidos de europapress del 5 de febrero de 2013)

Sin duda estas cifras nos muestran una paralización casi total de las infraestructuras en España, pero ¿Es adecuada esta política de recorte en la inversión?


Con el fin de no caer en la demagogia, deberíamos colocarnos en contexto y, al menos, indicar algunas características de la situación actual económica que nos sirva para relativizar ciertos datos:
  • Dada la crisis en la que nos movemos desde hace unos años, los recortes han sido generalizados en todos los sectores: investigación, sanidad, educación…por lo tanto, debemos asumir que nuestro sector debía recortar su parte para poder conseguir los objetivos de déficit que nos vienen de Europa.
  • No podemos obviar que antes del “comienzo del fin” las inversiones en infraestructuras alcanzaron cifras escalofriantes; recordemos la cantidad de proyectos que no han cumplido las expectativas: los mundialmente conocidos aeropuertos fantasma, autopistas que no usa nadie, líneas de AVE hasta la puerta de casa de todos…en fin, podríamos continuar para ver que la selección y el gasto en algunos tiempos no fue nada acertada por parte de todos los actores que formamos este circo.

No obstante, es un error no invertir en infraestructuras, y digo “invertir” y no “malgastar”. Antes de nada, indicar que el análisis aquí recogido huye de teorías económicas y tecnicismos, pero creo que será la mejor forma para que todos entendamos el razonamiento de forma fácil y rápida. Las infraestructuras tienen unos beneficios tanto a corto como a largo plazo. Analizando esta doble aportación:
  1.  A corto plazo: es la más evidente y directa de la ejecución de las obras. En el sistema actual, las administraciones contratan anteproyectos o proyectos básicos de infraestructuras necesarias a las consultoras e ingenierías. Con ello definen el alcance de los trabajos a desarrollar y el coste de los mismos. Posteriormente sacan a licitación dichas obras y son las constructoras las que, mediante una proposición técnica y económica, las que optan a la adjudicación de las mismas. Las constructoras tienen capacidad financiera para poder afrontar grandes ejecuciones pero necesitan de pequeñas empresas para la realización de la construcción, por lo que acaban subcontratando trabajos y adquiriendo servicios y materiales a terceros. En este proceso se genera una actividad económica de la compra-venta de materiales y servicios que provocan una circulación de capitales que influye de forma directa en la mejora de la actividad económica. Además parte de estas pequeñas empresas son locales, por lo que se favorece la activación regional de la economía.
  2. A largo plazo: las infraestructuras no pueden ser caprichos de ciertas personas, son elementos que deben hacer la vida más fácil y cómoda a los ciudadanos: las redes viarias deben mejorar las comunicaciones y los tiempos de los trayectos, los aeropuertos mejores y más confortables para los usuarios, mejorar los transportes de mercancías, mejorar las instalaciones hospitalarias, educativas…Con el paso del tiempo deben tener una aplicación y uso por parte de todos y, como decía, “hacer la vida más y más cómoda”.

 Visto lo visto, en estos momentos tan difíciles es donde, no dejando de lado el gasto social, porque los más desfavorecidos deben ser la prioridad para todos, se debe trabajar en el desarrollo de unas infraestructuras más eficientes. Para ello se necesita una implicación de todos los que participamos en este espectáculo: las administraciones deben realizar un plan de inversiones marcado por las necesidades reales, ajeno a los regionalismos o tendencias políticas, basados en términos de rentabilidad presente y futura; las ingenierías deben buscar soluciones más ingeniosas y menos faraónicas, que minimicen los costes sin perjuicio en la calidad final; debemos mejorar los procesos de adjudicación de las obras, huyendo, e incluso penalizando, la guerra de las bajas (no olvidemos que últimamente estamos en bajas superiores al 40%, y que en ningún lado dan “duros a cuatro pesetas”) que permita a las constructoras obtener sus márgenes, subcontratando y activando la economía local sin tener que llegar a una guerra de precios que suele desfavorecer a los más pequeños. Y sobre todo no olvidar cual es el cliente final de las infraestructuras, que las financian mediante impuestos y que serán los usuarios finales. Es “por y para” ellos por los que debemos trabajar.
Y sin duda, deben ser las infraestructuras y su inversión desde las administraciones, las que ayuden, desde primera línea, a salir de esta situación de crisis; porque son los países que invierten en ellas los que se muestran más fuertes y minimizan los ciclos negativos de sus economías.
Para finalizar y para aquellos que deseen profundizar en el tema, ahí dejo dos estudios, que si bien no son muy actuales, ya indicaban algunas conclusiones interesantes (hay estudios y artículos más actuales, pero estos son una muestra de que, desde el comienzo de la crisis, se sabía la clave de las infraestructuras y que su procedencia es más imparcial y de organismos internacionales):
  • Banco Mundial, 2007, Fiscal Policy for Growth and Development: Further Analysis and Lessons from Country Case Studies.
  • Comisión sobre crecimiento y Desarrollo, 2008, The Growth Report: Strategies for Sustained Growth and inclusive Development.

En estos estudios, como el del Banco Mundial, concluyen que el gasto en infraestructuras, educación y salud tiene efectos positivos en el crecimiento. El informe de la Comisión sobre el Crecimiento y Desarrollo señala que los países de rápido crecimiento presenta un alto nivel de inversión pública.

“La inversión en infraestructuras activará la economía proporcionando el dinamismo del que carece la situación actual”


3 comentarios
  1. Anonymous
    Anonymous Dice:

    ¿no crees que las infraestructuras existentes en España cubren la demanda de los próximos años? ¿que infraestructuras consideras tu necesarias en nuestro territorio?

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    • MANOLO GALLEGOS
      MANOLO GALLEGOS Dice:

      muchas gracias por pasarte por el blog y dejar tu comentario, es siempre un lujo compartir las opiniones de los que lo leéis. Sin duda hay infraestructuras que están pendientes, sirva como ejemplo la A7 en la costa granadina, que sigue pendiente de finalización o la unión del Motril con autovía a Granada para fomentar su puerto (te pongo estos ejemplos porque conozco la zona). Tampoco voy a

      Responder
  2. Fran
    Fran Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Manolo. Trabajo dentro del ámbito de la licitación de obra pública (http://fyfestudios.es) y he he sufrido las reducciones de inversión en infraestructuras de las que hablas en tu artículo. <br />La situación de muchas empresas constructoras es realmente dramática. Conozco más de una que particpa en las licitaciones con proposiones económicas que le supondrán

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